
Fundado en 1971, es uno de los bares con más tradición de tapeo de la zona sur de Burgos. Sus raciones de mejillones bien valen una visita. Ambiente clásico para la clientela de toda la vida y para los forasteros, que los fines de semana se acercan a disfrutar de su impresionante barra.
Para llenar el estómago, además de sus mejillones (siempre que sea la temporada), ofrece una amplia oferta de especialidades: boquerones, champiñones, pulpo en diferentes presentaciones, patatas bravas... Variedad gastronómica para todos los gustos, pero con sabor tradicional.
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